*Julián, El Patán, con la mano al pecho, aceptó el pacto para la duplicación de sus huesos; demostración suma de devoción al Templo.
Esta calavera color hueso realista que pertenece a Julián, El Patán —ese viejo amigo humano de Aranfaybo, humano, insistimos— reproducida mediante el ancestral arte de la DUPLICACIÓN CRANEAL DE HUESOS.
O, dicho correctamente:
La estructura ósea exacta de Julián, El Patán, preservada para la contemplación eterna tras aceptar —con la mano en el pecho y escasa previsión— el pacto de duplicación craneal por y para el Templo está bañada en resina, cada sutura, cada hendidura y cada detalle responde con devoción científica… y ligera ironía cósmica.
Es tamaño real: 16 cm de altura x 12 cm de anchura x 19 cm de fondo.
Porque Julián fue real.
Demasiado real.