El Eco del Templo susurra:
Esta varita adopta la forma del cuervo: guardián de presagios, secretos y caminos entre mundos.
Su oscura empuñadura parece retorcerse como madera maldita, mientras la esfera negra descansa entre las garras del ave como un fragmento de noche eterna.
Un símbolo de poder y misterio para quienes aún escuchan a las criaturas que hablan desde la sombra y se atreven a adentrarse en el bosque nocturno.